Aún nos encontramos abrumados por los avances propios de la Cuarta Revolución Industrial (big data, machine learning, computación cuántica, Internet de las Cosas, XR, industria 4.0…) y ya asoma por el horizonte una nueva disrupción, llamada a sacudir -otra vez- los cimientos de la sociedad. Hablamos de la Quinta Revolución Industrial, atisbada en los principales foros económicos y tecnológicos del planeta. Deseada por muchos… y temida por algunos.

Como todas las sacudidas sociales, esta despierta, también, sentimientos encontrados. Por un lado, porque los expertos no se ponen de acuerdo en qué cambios se producirán y qué consecuencias traerán. Por el otro, porque no está muy claro si ya se ha puesto en marcha o cuándo lo hará. Ni siquiera estamos convencidos de si la Cuarta Revolución Industrial está en plena eclosión, o si todavía nos queda mucho por ver.

Antes de acercarnos a las predicciones más lúcidas relativas a este colosal acontecimiento, hagamos un pequeño repaso de las otras revoluciones industriales que ha vivido hasta ahora la humanidad:

  • La Primera Revolución Industrial se produjo a raíz de la invención de la máquina de vapor y la mecanización de la industria textil en Inglaterra a principios del siglo XIX.
  • El petróleo y la electricidad desencadenaron la Segunda Revolución Industrial a finales del siglo XIX. Surgía la producción de bienes en serie.
  • A mediados del siglo XX, la aparición de los primeros ordenadores dio pie a la Tercera Revolución Industrial, la de la informática.

En cada revolución industrial, unas profesiones nacen y otras mueren

Todos estos avances históricos tuvieron siempre algo en común: hubo trabajos que desaparecieron y, en compensación, nacieron nuevas necesidades de talento. No hay razón para pensar que la cuarta y la quinta oleada vayan a quedar al margen de esta dinámica.

Will a robot take your job?, se pregunta la BBC, haciéndose eco de un estudio sobre la probabilidad de automatización de las tareas de determinadas profesiones para 2035. Según este, y tomando como base Reino Unido, el 35% de los trabajos actuales serán asumidos por robots y ordenadores a lo largo de las dos próximas décadas. Una clara consecuencia de la Cuarta Revolución Industrial por la que estamos atravesando.

Tecnología al servicio de la felicidad humana

Liberarnos de tareas repetitivas, que pasan a ser asumidas por las máquinas, es el resultado de estas sucesivas automatizaciones. Pero, ¿para qué? La Quinta Revolución Industrial incide precisamente en eso: en los porqués de la tecnificación. Y Pratik Gauri, CEO de 5th Element Group en India y uno de los divulgadores de la Quinta Revolución Industrial más reconocidos, tiene la respuesta: el objetivo debe ser compatibilizar los beneficios y el progreso con la sostenibilidad, el cuidado el medio ambiente y el respeto a los derechos humanos.

Se trata, en resumen, de abandonar la idea del crecimiento por el crecimiento, y poner los avances tecnológicos al servicio de los valores puramente humanos y de la inclusión. Marc Benioff, fundador de Salesforce, fue muy tajante en la última reunión del Foro Económico Mundial al afirmar que la ética debe estar en el centro de la Quinta Revolución Industrial. La cuestión, según Benioff, ha de ser cómo lograr un mundo mejor, no más eficiente ni más productivo.

Los defensores de este paradigma tienen la mirada puesta en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas y confían en que la disrupción sirva para convertirlos en una realidad en las próximas décadas.

Mujeres STEM: claves para el avance de la Quinta Revolución Industrial

El quinto ODS, lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, será uno de los pilares de la Quinta Revolución Industrial. De hecho, y como ponemos de relieve desde BETWEEN, fomentar la incorporación masiva del sector femenino a las profesiones tecnológicas es un reto insoslayable. Un colectivo fuerte de mujeres STEM en España, por ejemplo, es una garantía para que la voz de este 50% de la población se escuche en los estamentos económico y político.

La Quinta Revolución Industrial no puede permitirse cambiar por completo el mundo en el que vivimos sin la participación de la mitad de los habitantes del planeta.

¿Ha llegado ya la Quinta Revolución Industrial?

¿Impaciente por ver cómo se extiende esta Quinta Revolución Industrial? Pues es posible que no tardemos mucho en experimentarla. Hay expertos que sostienen que se va a desarrollar prácticamente en paralelo con la cuarta, y consultoras como Gartner que vaticinan que, en apenas cuatro años, tendremos a nuestro alcance gadgets y wearables diseñados para mejorar la vida del ser humano y facilitar la plena accesibilidad social y laboral.

Dentro de las predicciones de Gartner para 2020 y más allá, destacan dos muy ligadas a la filosofía que promulga esta Quinta Revolución Industrial:

  • Aparecerán dispositivos de mejora humana (human augmentation) a modo de prótesis, implantes o microchips que nos ayudarán a trabajar con mayor seguridad y alcanzar cotas más altas de desempeño.
  • Estos mismos gadgets harán que, para 2023, el volumen de personas con distintas capacidades en el mercado de trabajo se triplique con respecto a la actualidad.

Frente a las distopías posmodernas y los pesimistas que pintan un futuro a lo Blade Runner, la Quinta Revolución Industrial se presenta, por tanto, como un soplo de esperanza. Como un nuevo Renacimiento que volverá a poner a la humanidad en el centro de todas las cosas.



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